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Teoría

Tipo de cambio y precios de commodities

Visto en 44 apariciones de los programas.

Qué es

El tipo de cambio nominal es el precio de una moneda medido en otra: cuántos pesos cuesta un dólar. Para una economía pequeña, abierta y especializada en recursos naturales, ese precio no es solo una variable monetaria — es, en buena medida, el reflejo del precio de lo que el país vende y de lo que el país compra afuera. De ahí la etiqueta de moneda commodity que la literatura aplica al peso chileno, junto al dólar australiano, el neozelandés y el canadiense.

El canal central son los términos de intercambio, es decir, la razón entre el precio de las exportaciones y el de las importaciones. Cuando sube el cobre, entran más dólares por exportaciones, mejora la posición externa y el peso tiende a apreciarse (el dólar baja). Cuando sube el petróleo —que Chile importa casi en su totalidad— ocurre lo contrario: la factura de importación crece, se demandan más dólares para pagarla y el peso tiende a depreciarse. La intuición es que el tipo de cambio real de equilibrio se mueve para acomodar el cambio en la riqueza externa del país.

La evidencia empírica es sólida y relativamente antigua. Chen y Rogoff (2003) documentaron que, en países exportadores de recursos con tipo de cambio flotante, el precio mundial de la canasta exportadora tiene un efecto fuerte y estable sobre el tipo de cambio real, un vínculo que sobrevive a los controles habituales. Cashin, Céspedes y Sahay (2004) extendieron el ejercicio a 58 exportadores de commodities y encontraron una relación de largo plazo entre el precio real de la commodity y el tipo de cambio real en cerca de un tercio de la muestra. Más interesante todavía es la inversión del argumento: Chen, Rogoff y Rossi (2010) mostraron que, como el tipo de cambio es un precio de activo y por tanto mira hacia adelante, las monedas commodity predicen los precios futuros de las materias primas fuera de muestra —una de las pocas excepciones al veredicto de Meese y Rogoff (1983), según el cual ningún modelo estructural le gana a un paseo aleatorio en la predicción cambiaria.

Hay un segundo canal, esta vez del lado del dólar. Las materias primas se cotizan globalmente en dólares, de modo que un dólar débil a nivel mundial tiende, por pura contabilidad y por demanda de compradores fuera de EE.UU., a levantar los precios en dólares. A eso se suma el costo de mantener inventarios: como planteó Frankel (2008), tasas de interés reales bajas abaratan almacenar commodities y empujan sus precios al alza, y viceversa. Este canal opera sobre el dólar global (el índice DXY), no sobre la paridad peso-dólar, y confundirlos es un error frecuente: para Chile lo decisivo no es el dólar en abstracto, sino la composición específica de su canasta —cobre arriba, petróleo abajo.

Conviene fijar los límites del modelo. Es una tendencia, no una identidad contable: la política monetaria, el apetito global por riesgo, los flujos de capital y el carry trade pueden dominar el movimiento diario, y el sobreajuste cambiario descrito por Dornbusch (1976) explica por qué la reacción inicial suele exagerar el ajuste de largo plazo. En Chile, además, la regla de balance estructural y los fondos soberanos esterilizan parte del ciclo del cobre. Y en el largo plazo, un auge sostenido de precios no solo aprecia la moneda: puede erosionar los sectores transables no mineros, el fenómeno que Corden y Neary (1982) formalizaron como enfermedad holandesa.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 29 de julio de 2026 (bdm-2026-07-29), en el bloque "Dólar y petróleo", el panel registró un dólar que abría en $932, por debajo del cierre y del máximo de la jornada anterior. Pero el alivio se leyó como transitorio, y el argumento se resumió en una frase: "lo que no le creo que va a pasar mucho rato porque el petróleo va para arriba de nuevo". El dato detrás era un salto del crudo de 6% en el día, desde US$79 hasta US$84,30.

Ese comentario no está leyendo el gráfico intradía: está leyendo los términos de intercambio. Si el petróleo sube 6%, la factura importadora de Chile se encarece, la demanda de dólares para pagarla aumenta y la presión sobre el peso apunta a la depreciación. La baja del dólar de esa mañana es entonces ruido de corto plazo contra un fundamento que empuja en dirección contraria — de ahí el "no le creo".

Vale precisar algo que la frase deja implícito: el signo depende del origen del shock. Si el petróleo sube por una restricción de oferta (un conflicto, un recorte de producción), el golpe a Chile es limpio y negativo. Si sube porque la demanda mundial se acelera, el cobre suele acompañar, y el efecto neto sobre los términos de intercambio chilenos se vuelve ambiguo. La afirmación del panel es, además, direccional y sin plazo: dice hacia dónde, no cuánto ni cuándo.

Relación con otros conceptos

Este concepto es, en el fondo, una aplicación de los términos de intercambio al mercado cambiario, y se articula con el tipo de cambio real —la variable que efectivamente se ajusta en el largo plazo, y cuyo ancla teórica es la paridad de poder de compra—. Aguas abajo conecta con el traspaso cambiario (pass-through) y la inflación importada: una depreciación encarece combustibles y bienes importados, lo que a su vez entra en la función de reacción del banco central y en las decisiones de tasa de política monetaria. Del lado externo se vincula con la cuenta corriente y con la enfermedad holandesa; del lado financiero, con el carry trade y las primas por riesgo que explican los desvíos de corto plazo respecto del fundamento.

Fuentes y lecturas

  • Chen, Y. y Rogoff, K. (2003), Commodity Currencies, Journal of International Economics.
  • Chen, Y., Rogoff, K. y Rossi, B. (2010), Can Exchange Rates Forecast Commodity Prices?, Quarterly Journal of Economics.
  • Cashin, P., Céspedes, L. F. y Sahay, R. (2004), Commodity Currencies and the Real Exchange Rate, Journal of Development Economics.
  • Krugman, P., Obstfeld, M. y Melitz, M. (2012), Economía internacional: teoría y política, Pearson.
  • De Gregorio, J. (2012), Macroeconomía: teoría y políticas, Pearson Educación.

Apariciones